Blog Familiar:Consejos de madres y padres

Rebajar la impulsividad de los niñ@s

Aquí os dejamos una muestra de 10 ideas de otros padres para conseguir rebajar la impulsividad en sus hij@s.

1. “Mi hijo de 5 años es muy impulsivo, desde siempre, desde pequeño. Acostumbraba a solucionar los conflictos empujando a los demás niñ@s o pegándoles patadas. Como padres nunca hemos tolerado ese comportamiento y hemos tomado diferentes medidas: irnos para casa (si lo hace en el parque), o hacerle permanecer a nuestro lado si pega a algún niño, y sobre todo repetirle una y otra vez que eso no se hace, que a él no le gustaría que le trataran así, que si empuja a los otros nenes estos no querrán ser sus amigos. Reconozco que a veces le gritamos un poco cuando se comporta así”.

Adolescente enfadado

Hablar con los niñ@s ayuda a rebajar su impulsividad

2. “Cuando mi hija estalla en un mal comportamiento intentamos: decirle que en ese momento, antes de actuar, debe controlarse un poco; explicarle qué puede pasar si actúa mal, qué consecuencias pueden tener sus actos, por ejemplo; señalarle que se diga a sí misma la palabra “calma”, que es una palabra mágica que la puede ayudar”.

3. “Si mi hijo recibe una negativa a algo que quiere protesta, patalea, se enfada, desobedece y no se controla. Yo le digo que se calme y que está enfadado, que nadie tiene que pagar su enfado y que hablaremos cuando esté tranquilo. Si no se calma, le ignoro y cuando ya está tranquilo, le explico cómo podrían haber sido las cosas si él hubiera reaccionado de otra manera. También le propongo lo que tendría que haberme dicho, en lugar de ponerse como una fiera. Cuando ya está tranquilo y me escucha, le remarco que tiene que dialogar y hablar mucho antes de enfadarse tanto”.

4. “Nosotros intentamos usar diferentes técnicas:
Cuando cenamos se establece un tiempo para cenar, y si alguno de mis hijos (somos familia numerosa) no quiere o tarda más de la cuenta se va a la cama sin cenar. El primer día que lo hicimos yo me sentí fatal, pero sólo ha vuelto a pasar otra vez más y desde entonces se comen la cena. Otra norma: no se puede empezar un juego si no se ha recogido el anterior y si se portan bien una tarde sin pelearse se les pone una pegatina verde; si no, roja. Cuando le asalta la impulsividad intentamos hablar con ellos, aunque no siempre podemos porque a veces somos nosotros los que estamos al límite, pero lo intentamos”.

5. “Nosotros hemos leído varios libros sobre el tema, y hemos recopilado diversas técnicas:
Empatizar con su problema y escucharle intentando no juzgarle (decimos: “Ah, ¿sí?, vaya…” para que él nos explique cosas y el porqué de su comportamiento y a la vez se desahogue.
Después le preguntamos qué podríamos hacer para solucionar ese problema, intentamos que se sienta a gusto y no juzgado o regañado. Intentamos adelantarnos a las acciones negativas que sabemos pueden suceder cuando va a hacer algo que le costará controlar. Le aconsejamos sobre cómo controlar esa situación”.

6. “A diario nos encontramos con conflictos por actuar de manera impulsiva, tanto como adultos como como niñ@s. Nuestra hija a veces actúa impulsivamente, por eso desde que tenía un año hemos intentado hacerle comprender que debe ser responsable (ordenar sus cosas, recoger sus juguetes…). Si no lo ha sido hemos intentado que viera que eso trae sus consecuencias manteniéndonos firmes (sin juguetes por una tarde, o no salir al parque). Si monta una rabieta, pega, grita o contesta le mandamos a su cuarto para que medite en lo que ha hecho y en cómo debería haber actuado, a quién a podido ofender o hacer daño. Después, cuando ya está calmada hablamos con ella y le hacemos recapacitar y pedir disculpas”.

7. “Nosotros últimamente nos hemos planteado escuchar más y mejor a nuestra hija. Cuando tiene problemas en el cole con otra niñas le pedimos que nos los cuente e intentamos todos juntos encontrar soluciones que dejen a un lado la impulsividad. Le preguntamos: “¿Qué podrías haber hecho con esa niña que te ha quitado un juguete en vez de gritarle y pegarle?”. Con esa táctica está más alerta para encontrar soluciones positivas a sus conflictos”.

8. “Con la impulsividad del pequeño, que a la mínima se le va la mano, si en el momento en que va a pegar a su hermano (porque quiere un juguete, le ha hecho algo, etc.) logra contenerse y no pegarle, le damos 2 bombones pequeños de chocolate. Hemos conseguido que funcione, aunque no siempre, poco a poco…”

9. “A nuestro hijo le proponemos hacer dibujos cuando está enfadado, eso le ayuda a ir soltando una parte de esa negatividad. Le decimos que dibuje lo que piensa en ese momento (así que a veces se pinta pegando a otro niño que le ha quitado un juguete). Entonces le decimos que ese pronto que él tiene se tiene que quedar en el papel y no ir más allá”.

10. “Intentamos hablar, hablar y hablar con él, tener paciencia, paciencia y más paciencia. Y además más paciencia si cabe, es difícil pero creemos que es la base”.

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