Cómo hacer que los niños obedezcan… un poco más

No es fácil que los hijos de hoy en día obedezcan al 100%, lo sabemos… Pero podéis intentar estas tácticas para que el porcentaje mejore y os hagan más caso. A otros padres les ha funcionado:

1. “Hasta hace poco mi hijo comenzaba un juego sin haber recogido el anterior. Ahora le decimos que para comenzar otro nuevo antes debe guardar las piezas del primero. Además, le aclaramos que con todo ordenado el piso está más bonito y todos más tranquilos. Para que me obedezca se lo digo una vez, una segunda vez y, si no funciona le fijo un límite de tiempo, para no estar repitiendo lo mismo todo el tiempo. Si en ese límite no hace lo que le decimos (recoger los juguetes, vestirse, etc.) se queda sin cuento antes de ir a dormir, o sin ver la tele, o no va a los columpios. Para que sea efectivo hay que darle el tiempo necesario y además cumplir el ultimátum que se ha dicho. Un día le hice salir de casa en pijama porque no se había puesto los pantalones (aunque en el ascensor ya se los había cambiado)”.

2. “En nuestro caso hemos probado ponerle algunas notas en casa. Un ejemplo, le cuesta mucho vestirse, así que le hemos puesto una nota en la puerta de su habitación: por favor, Daniel, si después de cenar te pones la ropa sin quejarte mama estará muy contenta contigo. Me pidió que se lo leyera y justo después fue a ponerse la ropa sin rechistar. Al día siguiente me pidió que le pusiera más notas y hasta hemos hecho una pequeña cajita de cartón donde las ponemos”.

Si tenéis más propuestas nos encantaría escribirlas aquí. Id a nuestro Facebook y escribidlas allí. Si os han funcionado, las publicaremos con vuestras iniciales, si queréis.

Y si queréis más propuestas, ¿qué tal un número de 100?

Las discusiones entre hermanos, consejos para reducirlas

Consejos para tus hij@s cuando quieres fomentar su empatía

Aquí tienes algunas ideas para solucionar los conflictos entre tus hijos, otros padres han intentado lo siguiente:

1. “Antes se peleaban mucho rato los dos, decidimos que de vez en cuando, en vacaciones, cada uno tendría su propio espacio en habitaciones diferentes y les dejamos sus momentos de estar a solas. Sabemos que el hij@ mayor puede sentirse muy agobiado de tener todo el día al pequeño pegado, sobre todo en verano”.

2. “Como padres, cada uno intentamos pasar un tiempo a solas con cada uno de nuestros hijos en la medida de lo posible. Y cuando estamos a solas con alguno de ellos estamos sólo por él, le escuchamos con atención e intentamos que se sienta importante”.

3. “Mis hijas gemelas de 5 años se pelean mucho, yo intento fomentar la empatía entre ellas con preguntas: “¿te gustaría que te hicieran algo así?”, “¿cómo te sentirías tú?”. O les digo que es muy importante tener una hermana para siempre, que cuando sean mayores siempre se tendrán la una a la otra, que se harán reír cuando estén tristes y se animarán si tienen problemas, que piensen en eso. Es una etapa, hay que pensar que pasará. También les recuerdo mucho lo mucho que las quiero a las dos, igual de mucho”.

4. “Si mis dos hijos llevan mucho rato peleándose y la situación ya se vuelve insostenible les envío cada uno a su habitación para que haya un poco de distensión para todos los miembros de la familia, padres incluidos”.

5. “A veces hacemos escenificación de situaciones con títeres en las manos. Es decir, representamos una situación familiar de una riña entre mis hijos para que se den cuenta de cómo resulta de incómoda y triste para los demás ver cómo ellos se están peleando muchas horas al día. Después, les preguntamos cómo ven ellos esa situación y cómo podría haberse mejorado la riña entre ellos. Eso les ayuda a reflexionar. También les proponemos que interpreten la situación de manera que intenten evitar la discusión, cómo podrían haber actuado”.

6. “Me suele funcionar explicarles después de una discusión y por separado, cómo me siento como madre cuando ellos se están discutiendo, me siento un poco triste, impotente porque no me hacen caso cuando les digo que se hablen bien, molesta por los gritos o los golpes que se dan…”

7. “Como nuestros hijos son muy competitivos, si sabemos que alguna actividad puede provocar una excesiva rivalidad entre los dos cambiamos de actividad. Así, hacemos tareas de equipo: montar un puzzle, cocinar algo y luego comerlo entre todos, etc”.

Adolescente enfadado
Hablar con los niñ@s ayuda a rebajar su impulsividad

8. “Cuando uno de los dos causa daño al otro o se burla de él y provoca el llanto, intentamos llegar a saber qué es lo que realmente ha pasado. Si al final acaba confesando lo que ha hecho, proponemos a aquél que ha pegado, gritado o chinchado que haga algo para conseguir que su hermano, que está llorando, pueda sonreír o se encuentre más contento. Con ello les mostramos qué capacidad tienen para influir en los estados de ánimo de los demás, tanto para lo bueno como para lo malo, y cómo pueden hacer para que los demás sean más felices en vez de más infelices”.

9. “Depende de cómo sea la situación de la pelea entre hermanos. Si hay mucha tensión, primero les mandamos que hagan algún ejercicio físico que les destense, como subir escaleras, recoger la habitación o algo por el estilo, y después hablamos con ellos. O les mandamos a pintar por separado cada uno expresando lo que ha pasado y cómo se sienten, para que después podamos hablarlo todos juntos y encontrar la solución”.

“Tenemos dos hijas que últimamente se pelean mucho, lo que hacemos cuando la pequeña le quita un juguete a la grande es proponer a la grande que le ofrezca otro juguete a su hermana para que suelte el anterior. Si esto no funciona y se gritan y pegan por un juguete y no hay manera de que cedan ninguna les “requiso” el juguete varios días y les recuerdo que si no comparten es lo que acaba ocurriendo”.

Las rabietas en los niños

¿Qué padre o madre no ha tenido que sufrir alguna rabieta en sus hijos? Si eres uno de ellos, eres afortunad@. Si no, lee algunos consejos de otros padres para frenarlas:

1. “Es complicado controlar las rabietas de nuestra hija, y no siempre se acaba evitándolas o poniéndoles fin, pero intentamos tres cosas: evitar situaciones que pueden ocasionarlas (por ejemplo, cuando está cansada buscamos estrategias, tenemos más paciencia); intentar mantener la calma en situaciones difíciles y probar con el humor (por ejemplo, descolocando la situación con frases tipo: ¿sabes que hoy he visto un perro azul por la calle? Si quieres te lo cuento. Y luego le explico que no llevaba las gafas y me he dado cuenta al final, por ejemplo)”.

A veces hay que desviar la atención de los niños para evitar la rabieta
A veces hay que desviar la atención de los niños para evitar la rabieta

2. “Cuando a veces se niega a comer intento cambiar la tensión de la situación y apelar al humor. Por ejemplo, le digo: “Qué raro que no quieras comer, si estos días lo has hecho muy bien. ¡Ah, ya sé!, te ha picado el pajarito de notengoganasdecomerparacrecer, ¿a que sí?”, y así a veces con las risas destensamos la situación”.

3. “Muchas veces con nuestra hija nos cuesta controlar sus rabietas, así que intentamos entrar por la tangente para aplacarlas. Cuando estalla en una de ellas le preguntamos qué le ocurre, si está cansada, enfadada, si le ha pasado algo en el cole. Es difícil porque en ocasiones nos grita, nos llama tontos o cosas peores o nos da patadas o golpea las puertas, pero intentamos mantener la calma, decirle que así no se consiguen las cosas, e incluso apartarnos de la situación para que no nos saque de los nervios. A veces está mucho rato así, pero mantenemos la situación como podemos. Usamos cuentos para explicarle cómo se resuelven los problemas (sin gritar, ni pegar, etc) sino pidiendo bien las cosas y conformándose a veces si no se pueden conseguir. Es difícil”.

4. “Una vez leí que es mejor no etiquetar a los niñ@s, así que intento que no se me escapen adjetivos negativos, como desobediente, malo, tremendo, etc. Intento darle la vuelta a la situación, le digo: ¿Cómo ha ocurrido? Con lo obediente que eres tú siempre (en general es así). Se te debe haber pasado esta vez, porque yo sé que vas a obedecer con lo que te digo, porque tú eres siempre muy bueno…. Suele funcionar, porque poco a poco se le pasa, se va poniendo más alegre y me hace más caso, además le animo”.

5. “Sé cuál es la teoría de cómo enfrentar las rabietas, pero la práctica depende de los estados de ánimo, el tiempo del que se dispone, cómo sea la rabieta y más. Nosotros intentamos:

  1. Que cuando nos pide algo llorando nuestra hija consiga calmarse y pedirlo sin lloriquear cuando le decimos que no puede ser.
  2. Que nos cuente qué le pasa, si tan importante es aquello que quiere.
  3. Si no puede ser,  proponerle otras cosas (jugar a otra cosa, coger otro juguete, comprar aquello que quiere otro día o pedirlo para su cumpleaños).
  4. Intentamos desviar la atención del problema con otras cosas, o algo de humor, etc”.

6. “En nuestro caso nuestra hija es bastante cabezona, y más cuando está cansada. A veces quiere ir al parque y llevarse dos muñecas preferidas que tiene, entonces si le decimos que no puede ser montará “el gran pollo” con lloros, gritos y pataletas así que le hablamos en plan manual “si lloras no te entiendo, si gritas no sé qué quieres… y cuando dejes de llorar te atenderé”. Al final se le acaba pasando y entonces le decimos: Qué guapa estás cuando no te enfadas”.

7. “Antes lo pasaba muy mal con las rabietas de mi hijo. Ahora intento tranquilizarme, cuando se enfada le dejo un rato para que poco a poco vaya calmándose. Entonces le abrazo e intento hablar con él sobre lo que ha pasado, porqué ha ocurrido y cómo ha reaccionado él. También le pregunto cuál hubiera sido la mejor opción, antes de montar el espectáculo. Lo que también me funciona muy bien es lo de contar, si hay que hacer algo rápido les digo que contaré hasta 10, por ejemplo, y si no lo hacen no verán la TV o no habrá cuento antes de dormir, y suele funcionar”.

4 consejos para compartir y tomar decisiones

Consejos para compartir

A ver si con estos 4 consejos de otros padres conseguís que vuestros hij@s aprenden a saber cuándo deben compartir o no y a tomar decisiones. ¡Ánimo, la educación es una carrera de fondo!

Consejos para compartir
Los padres podemos educar para que aprendan a compartir sus juguetes

1. “Ejemplo de caso: Mi hijo (5 años) tiene un grupito de tres amigos, donde uno de ellos es muy dominante. Este amigo acostumbra a controlar, él decide a qué se juega, quién juega y quién no puede participar. En una ocasión mi hijo vino triste porque ese amiguito suyo no quería jugar con él. Nosotros le dijimos que podía buscar también otros amiguitos en su clase y de vez en cuando ir alternando con ellos, que no siempre debía intentar jugar con sus tres amiguitos cuando el que domina el grupo decidía que no quería que él jugara. Le dijimos que no está bien que un niño decida quién puede jugar y quién no y a qué se juega, que deben decidir entre todos o un día uno y otro día otro. Se deben compartir las decisiones

2.  “Nuestra hija de 6 años es muy tímida en general, le cuesta a veces adaptarse a los cambios (guardería, colegio, parque diferente, etc.). Un día nos explicó que una amiga suya (que es muy dominante) siempre le pedía que compartiera el bocadillo con ella y que si no lo hacía se enfadaba. Le dijimos que debía aprender a decir no, a tomar sus propias decisiones, a reconocer qué actuaciones y qué no están bien en los demás y a poner sus propios límites. Le dijimos que debía saber decirle que no a su amiga, decirle que no iba a compartir porque eso le hacía sentir mal y que si era su amiga jugaría con ella aunque no lo diera el bocata. Así lo hizo y su amiga al principio no quiso jugar con ella pero luego sí lo hizo”.

3. “En nuestro caso, hemos establecido una norma entre el grupo de amigas de mi hija y sus madres. Cuando van a casa de una de ellas es la anfitriona la que elige a qué juego van a jugar todas, en general no suele haber muchos conflictos”.

4. “Prestar los juguetes: solemos decirle a nuestro hijo que él también coge prestados los juguetes de los demás y después los devuelve. Le decimos que igual él puede dejarlos, que volverán a casa y además habrá ganado un amigo más, porque compartir hace ganar más amigos. También le convencemos de que es más divertido compartir, porque se tiene la ventaja de que juegas con más juguetes”.

6 ideas para fomentar la empatía en los niñ@s

Consejos para tus hij@s cuando quieres fomentar su empatía

Aquí tenéis 6 ideas para que vuestros hijos tengan más empatía. Hemos preguntado a madres y padres qué hacen para fomentar la empatía en sus hijos e hijas.

Consejos para tus hij@s
Algunos ejemplos de padres y madres para fomentar la empatía

1. “Contarle cómo me sentía yo a su edad cuando me pasaban cosas parecidas (cuando iba al colegio, con mis hermanos, mis padres, etc.)”.

2. “Llamar a familiares que a lo mejor no se encuentran bien y preguntarles cómo están. Le propongo que llamemos a algún familiar para preguntar, por ejemplo”.

3. “Expresar como algo muy positivo cuando alguna persona nos ayuda, por ejemplo en el autobús, o algún vecino con la compra. Intentar ayudar siempre a personas que lo necesitan en la calle, a subir a personas mayores las escaleras, por ejemplo”.

4. “Yo les hice un ejemplo real para que entendieran cómo puede sentirse alguien: llegó mi marido de trabajar, estaba muy cansado y ellos querían jugar con él, tienen 4 y 5 años. Les dije que íbamos a jugar a trabajar, así que les hice barrer todo el piso (a su manera), limpiar el polvo de los muebles y luego recoger todos sus juguetes. Acabaron muy cansados aunque se lo pasaron muy bien. Entonces les dije que tanto su padre en el trabajo como yo en el mío hacemos eso todos los días y, a veces, acabas muy cansado y no puedes ni jugar. Ellos lo entendieron y, desde entonces, cuando su padre llega del trabajo siempre le preguntan si está muy cansado”.

5. “Si alguien les hace algo que tiene mucho valor, como la abuela que les haga la comida un domingo y nos invite a comer, les animo a que le agradezcan el trabajo con un dibujo o con un ramillete de flores cogido del campo. Otra cosa que solemos hacer es coger libros de la biblioteca todas las semanas, y si alguno de ellos tiene algún desperfecto, lo arreglamos y lo devolvemos en buen estado, para que otros niñ@s se lo encuentren en buenas condiciones”.

6. “Les intentamos enseñar a valorar lo que tienen y que otros niñ@s no disponen, a veces vamos con ellos a entregar alimentos, ropa o juguetes que ya no usan a una entidad benéfica cercana a nuestro barrio, para que comprueben sobre el terreno que hay personas que no tienen tanta suerte como ellos”.

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